Literatura y Arte de la India: Mitos

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El siguiente blog está destinado a facilitar la búsqueda de contenidos relativos a la literatura y arte de la India, con énfasis en las expresiones del hinduismo.

Para que su uso le sea más placentero a nuestros visitantes, hemos optado por distribuir los temas por secciones y estos, a su vez, en sub-secciones. Así, te invitamos a pasear por el blog haciendo clic en la sección que más te interese (debes hacer clic en los nombres no en las imágenes) para que disfrutes de esta hermosa cultura.

Para nosotros, estudiantes de literatura, la propiedad intelectual es MUY importante. Por esa razón hemos colocado autoría en algunos artículos nuestros; en caso contrario (tomado de otras fuentes) puedes revisar a pie de página y encontrar el link con la fuente de la información.

¡Que lo disfruten!
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martes, 12 de febrero de 2013

El nacimiento de Krishna en el Mahabharata


Redactado por Luisa Bermúdez:


Nacimiento de Krishna, relatado por Bhisma en el poema épico Mahabharata:


Vishnú, considerando que el Mal se había extendido demasiado sobre la Tierra, arrancó de su cuerpo dos pelos, uno negro y uno blanco, y los tiró al espacio. El negro se posó sobre Devaki, la hija de Devaka y primera esposa de Vasudeva. Devaki sería la madre terrena de Krishna y Rohini la de Balarama, el hermano mayor de Krishna.

Vasudeva, de la familia de los Yadava, una de las dos ramas de la dinastía lunar, era un ministro del rey Ugrasema, en el país de Mathura que es regado del río Yamuna. El hijo mayor de Ugrasema, Kamsa, se había casado con la hija del rey Jarasandha. Kamsa, animado por el intrigante Jarasandha, desposeyó a su padre del trono real, lo encarceló y se hizo coronar rey de Mathura, en lugar de su padre.

Vasudeva, pensando en el bien del reino, se quedó junto a Kamsa en calidad de consejero. Muy satisfecho por sus servicios, Kamsa lo casó con Devaki, la hija de Devaka, un hermano del rey depuesto. En la boda de Vasudeva, Kamsa quiso llevar él mismo a los novios en su carro a su nueva morada. Por el camino, los jóvenes esposos y Kamsa oyeron una voz que parecía venir de los cielos:

¡Kamsa! El octavo hijo de la mujer a quien conduces en este momento causará tu ruina.

Al oír estas palabras, Kamsa sacó la espada, agarró a Devaki de los cabellos y se preparó para matarla; pero Vasudeva, sin perder la calma, sonrió y opuso al arma desnuda la sutilidad de la palabra:


¡Tú eres, oh amo, un señor de la tierra! Todas las reglas de la Virtud prohíben matar a una mujer.

¿Cómo un rey tan poderoso como tú podría cometer un asesinato sobre una criatura tan débil?

Más vale suprimir a su octavo hijo; ése es el medio más seguro para evitar cualquier daño futuro.

Por un instante, el rey vaciló, pero volvió a guardar la espada en su vaina. Regresó al palacio de Mathura y encerró a Vasudeva y a Devaki en un ala de su residencia.

Devaki dio a luz a varios hijos. Pero Kamsa, por miedo a que se le escapara el octavo, los mataba a todos. En cuanto nacía el bebé, Kamsa deshacía de él. Cuando Devaki esperaba a su octavo hijo, al que había anunciado la voz celestial, Kamsa tomó las más estrictas medidas de vigilancia.
El niño divino nació un verano, a medianoche. En el momento en que este nuevo Salvador vino al mundo, la mar, dichosa, hinchó sus olas espumeantes y las montañas de granito temblaron; de las cenizas las llamas se elevaron.

Dulces céfiros perfumaron el aire, la Tierra detuvo largamente su curso, multitudes de estrellas relucieron más luminosas en el cielo.

Se presentaron los dioses, uno tras otro, adoraron al niño divino y le ofrecieron flores. Las ninfas, los seres de las nubes y todos los músicos celestes danzaron y cantaron.

Y bajaron a la Tierra los más grandes sabios, impacientes por rendir homenaje al que acaba de nacer.

El mismo Indre, de mil ojos, llegó a adorar al Salvador; luego dijo al gran Narada y a los dioses reunidos:

"Habéis cumplido al venir aquí vuestro deber para bien del mundo; ahora podéis volver, satisfechos, a los cielos".

Ahora había que salvar al recién nacido a toda costa y sacarlo sin tardanza del palacio de Kamsa. Nadie había reaccionado todavía, pues el niño celestial había dormido a los soldados de guardia y no había ningún grito. Vasudeva, su padre terreno, se deslizó fuera del palacio, estrechando entre sus brazos al pequeño Krishna. Era de noche. Había estallado una tormenta. Bajo el aguacero, Vasudeva, protegiendo a Krishna lo mejor que podía, logró llegar a la orilla del río Yamuna, que estaba crecido. No había ni barquero. Allí estaba Vasudeva, angustiado, cuando de pronto el río se retiró y dejó un paso en seco; él se metió por allí sin vacilar.

En la orilla opuesta se divisaba en la sombra Gokul, una aldea de pastores, con chozas bajas en donde se había escondido ya Balarama, el hijo de Robini, que también se había salvado antes mediante un ardid de su padre.

Vasudeva entró en la casa del jefe de la aldea. Nanda, cuya mujer acababa de dar a luz una niña. En la choza todos dormían. Vasudeva puso a Krishna en el lugar de la hija de Nanda y regresó con esta a Mathura. Entró discretamente en el palacio y acostó a la niña junto a Devaki.

Al día siguiente, Kamsa se presentó para repetir su siniestro crimen. Pero, en el momento en que el rey agarraba a la niña, ésta se le escapó de las manos, tomó la forma de un ser celestial, y, antes de salir volando por la ventana, advirtió al tirano:
El que socorrerá al mundo vive no lejos de aquí. No escaparás de él, oh Kamsa.

El rey se asustó, pues no sabía dónde se ocultaba el niño divino. Entonces mandó llamar a Pútaná, una bruja conocida por sus maleficios, y le ordenó envenenar a todos los niños de pecho nacidos el mismo mes que Krishna. Pútaná se puso manos a la obra inmediatamente. Haciéndose pasar por nodriza, vagaba de casa en casa y ofrecía el pecho a todos los recién nacidos; el niño bebía la leche envenenada y moría ese mismo día.

Sin embargo, Krishna permanecía a salvo en Gokul. Su madre adoptiva, Yashoda, no sospechaba nada. Pero Krishna manifestó pronto su origen divino. Un día, en el campo, Yashoda le había dejado solo un momento, a la sombra, bajo un carro cargado de vasijas de barro cocido; Krishna tocó con la punta de un dedo del pie una de las dos ruedas del vehículo; el pesado carro se volcó y todas las vasijas se rompieron. Los campesinos de la aldea se llenaron de asombro.

Algunos días después, Pútaná llegó a Gokul y tomó a Krishna en brazos con el pretexto de amamantarlo. Pero cuando chupó la leche de aquella horrible criatura, el niño divino no murió, por el contrario, fue él quien provocó la muerte de la bruja.


jueves, 7 de febrero de 2013

Hanumat y la montaña Gandamadana




Resumen del pasaje impreso en el Ramayana:

Mientras se ejecutaba la feroz guerra muchos eran los enemigos y amigos que caían a los pies de Rama pero nada le pareció peor que ver a su hermano herido y casi muerto en medio de la batalla. Afortunadamente Susena conoce la solución y ésta se encuentra en la montaña Gandamadana: una planta que sólo con su olor hacía caer la flecha del cuerpo de los guerreros y los hacía curarse al instante. Así que Surgriva le pide a Hanuman el mejor y más rápido de sus guerreros que vaya por ella. Le advierte de la estadía de unos Gandarvas en la montaña: Haha y Huhu, además de treinta millones de guerreros que la habitan por lo que debería mantener una batalla con ellos.

"Hanumat llegó con la rapidez del viento al monte Gandamadana y subió a la celeste montaña, rica en metales. Cuando los gandarvas vieron trepar a Hanumat, le dijeron: <<¿Quién eres tú, que bajo la forma de mono vienes al monte Gandamadana?>>
Él respondió: <<El homicida Ravana ha herido en el pecho con una lanza de hierro al gran héroe Laksmana, hermano de Rama. Por eso vengo al monte Gandamadana en busca de una planta saludable, que crece en estos lugares, y se llama Extractor-de-flechas. Mi deseo sería que me concediérais vuestra benevolencia y os sirváis indicármela."
 En el país de Rama, soberano de los hombres, se desea que vuestras excelenias muestren un espíritu dócil a las voluntades del poderoso monarca.

Los gandarvas se preguntaron de quien hablaba, sus únicos soberanos eran Haha y Huhu. No reconocían otros reyes por lo que reaccionaron atacando a Hanumat con la intención de darle muerte. Sin embargo, Hanumat, orgulloso de su fuerza no reparaba en los golpes y en un parpadeo mató a los treinta millones de guerreros.
 Hanumat buscó entonces la planta pero no lograba encontrarla así que "socavó, como si estuviera jugando, la meseta de la montaña y abarcóla con sus brazos. Socavada con aquel vigor, la montaña lloró, y sus ojos vertieron lágrimas de metal, Hanumat que poseía la fuerza del Viento, asió la montaña, cuyos ecos respondían a los gritos de sus magníficos animales, de sus habitantesde cada especie, lanzóse prontamente a los vientos con ella, y partió con rapidez."




miércoles, 6 de febrero de 2013

Brahma crea la Muerte


Resumen:


Mito extraído del libro: "Mitos hindúes" de Wendy Doninger O'Flaherty. Tomado del Mahabharata.

"En el momento de la creación, el Abuelo (Brahma), creó a los seres vivos. Estas criaturas crecían en edad y se multiplicaban sin parar pero no morían. No había espacio en ningún lugar; el triple universo estaba superpoblado. Pero, por más que lo intentaba, Brahma, no lograba concebir la manera de apaciguar la situación así que, invadido por la ira, todas las aperturas de su cuerpo lanzaron fuego quemando a todas las regiones del firmamento; el cielo, el universo y el aire. Las criaturas móviles e inmóviles fueron quemadas, también, por la terrible ráfaga.

Rudra, Siva, intervino por las criaturas ante Prajapati pidiendo que no destruyese las criaturas de aquella manera; sin embargo, Brahma le explica que no se le ocurre otra y debe evitar que la tierra se hunda bajo el peso de la superpoblación. 

Siva insiste en evitar la terrible y definitiva destrucción de las criaturas así que como favor le pide que todas las criaturas puedan estar sometidas a las repeticiones de nacimiento y muerte.

Prajapati al escuchar esto absorvió la energía y contuvo el fuego nacido de su ira pero al hacerlo apareció una mujer morena, con rojas vestimentas, con ojos rojos y la palma de las manos y la planta de los pies rojos también. Estaba adornada con pendientes y ornamentos divinos. Al salir fue a la derecha de Brahma y todos observaron a la doncella. El dios primero dijo entonces: <<Muerte, mata a esas criaturas. Destruye a todas las criaturas, necias y sabias. Sin exepción, y por efectuar mi mandato tendrás gran mérito>>

Ella pensó que con ello violaría el Dharma así que rogó se le tuviera misericordia y pidió volverse asceta. Brahma le explica que para eso fue creada, debe destruir a las criaturas. Ella insitió y él también. Quedaron en silencio y ella se marchó sin prometer la realización de su cometido. Se fue a Dhenuka y practicó ascetismo por quince mil millones de años apoyada sobre un solo pie. Brahma le habló de nuevo: <<Muerte, obedece mi mandato>>.  Ella no le hizo caso y practicó ascetismo por otros veinte mil millones de años más y luego por otros diez mil millones de años. No comió nada más que aire por ocho mil millones de años y luego fue al río Kausiki y vivió de agua y aire; luego fue al Ganges y al monte Meru donde permaneció en absoluta soledad.Permaneció sobre el dedo gordo de un pie durante mil millones de años y después de estos esfuerzos satisfizo al Abuelo.

Ella pidió nuevamente y entre lágrimas Brahma le explica que no corre el riesgo de adharma pues su actuar es imparcial. Le obsequia el don de ser bien recibida por las personas enfermas pero las lágrimas que ha derramado y llenan sus manos se convertirían en terribles enfermedades para las criaturas.

Así Brahma crea la muerte.     

domingo, 3 de febrero de 2013

Creación en las Upanishads


Con breve explicación de los khandas.

Autor: Yendelki Pérez.



                    AITAREYA-UPANISAD



Khanda 1


1.1 Al comienzo el Atman sólo era esto. Nada distinto de él abría los ojos. Pensó: <<voy a hacer que surjan los mundos>>.


1.2 Él hizo surgir los mundos: las aguas celestiales, los rayos de luz, la muerte, las aguas terrenales. Aquellas aguas se encuentran más allá del cielo; el cielo es la sede; los rayos de luz son el espacio intermedio; la muerte es la tierra; las que están en esta región inferior son las aguas terrenales.


1.3 Él pensó: <<He aquí los mundos. Voy hacer surgir a quienes lo protejan>>. Y extrayendo de las aguas terrenales al purusa, le confirió forma sólida.


1.4 A éste lo cubrió con su calor. En él, así recalentado, se hendió la boca como (se rompe) un huevo. De la boca salió la voz, de la voz el fuego; se hendieron los orificios de la nariz; de los orificios de la nariz salió el aliento, del aliento el viento; se hendieron los ojos, de los ojos salió la vista; de la vista el sol; se hendieron las orejas, de las orejas salió el oído, del oído los puntos cardinales. Se hendió la piel, de la piel salió el vello, del vello las plantas y los árboles. Se hendió el corazón, el corazón salió la mente, de la mente la luna. Se hendió el ombligo; del ombligo salió la expiración, de la expiración salió la muerte. Se hendió el pene, del pene salió el esperma, del esperma las aguas terrenales.
Khanda 2

2.1 Estas divinidades así producidas se precipitaron en este gran océano. A él lo privó de alimento y bebida. Ellas le dijeron: <<Encuentra para nosotras un refugio para que, reposando en él, tomemos alimento>>

2.2 Trajo para ellas un toro. Ellas dijeron: <<No, éste no nos basta>>. Trajo para ellas un caballo. Ellas dijeron: <<No, éste no nos basta>>.

2.3 Trajo para ellas al purusa. Ellas dijeron: <<¡Ah, muy bien hecho!>> Y es que en verdad el purusa está bien hecho.
A ellas les dijo: <<como a un refugio entrad ahí>>.

2.4 El fuego, hecho voz, entró en la boca; el viento, hecho prana, entró en la nariz; el sol, hecho vista, entró en los ojos; los puntos cardinales, hechos oído, entraron en las orejas; las plantas y los árboles, hechos vello, entraron en la piel; la luna, hecha mente, entró en el corazón; la muerte, hecha expiración, entró en el ombligo; las aguas terrenales, hechas esperma, entraron en el pene.

2.5 A él hablaron el hambre y la sed: <<Encuentra (algo también) para nosotras>>. Les dijo: <<Os doy parte en estas divinidades, de ellas os hago partícipes>>. Por eso, sea quien sea la divinidad que recibe una ofrenda, son partícipes de la misma el hambre y la sed.

Khanda 3 

3.01 Él pensó: <<He aquí los mundos y quienes les protegen. Voy a crear alimento para ellos>>.

3.02 Él cubrió con su calor las aguas; de las aguas así recalentadas surgió una forma. Esa forma que surgió, eso es el alimento.

3.03 Esto que surgió intentó irse lejos. Intentó atraparlo con la voz, mas no logró atraparlo con la voz. Si él lo hubiese atrapado con la voz, pronunciando el alimento se habría satisfecho.

3.04 Intentó atraparlo con el prana, mas no logró ateaparlo con el prana. Si lo hubiese atrapado con el prana, respirando el alimento se habría satisfecho.

3.05 Intentó atraparlo con el ojo, mas no logró atraparlo con el ojo. Si lo hubiese atrapado con la vista, contemplando el alimento se habría satisfecho. 

3.06 Intentó atraparlo con el oído, mas no logró atraparlo con el oído. Si lo hubiese atrapado con el oído, escuchando el alimento se habría satisfecho. 

3.07 Intentó atraparlo con la piel, mas no logró atraparlo con la piel. Si lo hubiese atrapado con la piel, tocando el alimento se habría satisfecho. 

3.08 Intentó atraparlo con la mente, mas no logró atraparlo con la mente. Si lo hubiese atrapado con la mente, meditando el alimento se habría satisfecho.

3.09 Intentó atraparlo con el pene, mas no logró atraparlo con el pene. Si lo hubiese atrapado con el pene, eyaculando el alimento se habría satisfecho.

3.10 Intentó atraparlo con la expiración, y la consumió. Ésta es, pues, la que atrapa el alimento, lo que es viento, que es lo que busca alimento, eso es lo que es viento.

3.11 Él pensó: <<¿Cómo puede ser esto sin mí?>> . Él pensó: <<¿Por cuál de los dos medios podría introducirme?>>. Él pensó: <<Si es pronunciado con la voz, si es respirado con el aliento, si es visto con el ojo, si es escuchado con el oído, si es tocado con la piel, si es meditado con la mente, si es expirado con la expiración, si es eyaculado con el pene, ¿quién soy yo entonces?>>

3.12 Él, abriendo entonces la raya del pelo, por esa puerta se introdujo. Ésta se llama hendidura, esta puerta es la que es el regocijo. Posee tres moradas, tres sueños. <<Ésta es una morada, ésta es una morada, ésta es una morada>>

3.13 Él, una vez nacido, observó los seres: <<¿Quién mostrará a otro distinto de mí?>>. Vio a éste que es el purusa, el brahman por excelencia. <<Lo he visto>>.

3.14 Por eso porta el nombre de Idamdra. Idamdra es el nombre. Siendo peste Idamdra, se lo llama Indra secretamente; pues los dioses son amantes del secreto, los dioses son amantes del secreto.

Breve explicación:


     Comprendamos primero el concepto de atman como el "todo" inicial. El atman es el alma universal de quien deriva todo y quien es todo: la grandiosidad y la pequeñez, la belleza y fealdad, lo "bueno" y lo "malo". No tiene inicio ni fin.

De este primer khanda podemos resaltar ese valor único que adquiere el atman, no hay nada ni nadie más que Él. En el mito de creación del Cristianismo vemos una figura de Dios bastante parecida, en el sentido de que su visión es única, no hay nada ni nadie que lo acompañe. 

     La creación de los mundos la entenderemos a manera plural puesto que se nos muestra la creación de las tres zonas cósmicas predominantes en esta cultura.

En las Upanishads, se pretende resaltar la concepción de "unidad primera" y esto es, también, el purusa (el hombre universal): todo es parte de una "totalidad" aún mayor. 

El purusa tendrá la esencia del Adán Kadmón de la Kabbalah judia. El hombre primigenio es andrógeno y contiene en su ser todo además de la conciencia de sus facultades divinas. Entenderemos en esta concepción que, a diferencia del Cristianismo, las cosas no se crean como un ente aislado de su "creador", sino que las cosas nacen de él; es decir, el atman no crea el mundo, él es el mundo. Él es purusa, lo creado y lo no creado. 

Por otro lado, la creación por el purusa tampoco presenta pensamientos aislados. El hecho de que lo primero en nacer sea la voz y de esta surja el fuego (la sabiduría) demuestra el importante valor que posee la palabra, la oralidad... Y esto puede aplicarse de manera sucesiva con cada nacimiento.
 
     A continuación, hay que resaltar un aspecto: en el hinduismo se mantiene la creencia de creaciones continuas. El ser humano no se creo sino hasta después de haber creado otros seres "divinos" y "demonios". En el presente segundo khanda se nos explica que lo creado antes eran realmente las divinidades que están encargadas de cuidar y proteger el mundo. 

De este khanda podemos resaltar el hecho de que a pesar de que son divinidades realmente necesitarán de "comida y bebida" que absorverán a través de los sacrificios y gozarán de una mortalidad al igual que los humanos (que nacerán en posteriores creaciones).
 
Finalmente, señalemos algunos elementos importantes del tercer khanda: el calor/fuego como fuente de creación de algo nuevo; la expiración como única manera de atrapar el alimento. Entendamos que el alimento del que se habla es realmente el alimento del alma, el alimento de los dioses que obtienen mediante los sacrificios. Además, el calor es importante debido a que el fuego es el encargado de trasportar esto hasta los dioses mismos.

    Es tan nutritivo este segmento que puedes interpretar siempre de manera diferente. Lo que se presentó anteriormente es sólo una manera de ver y penetrar en lo escrito.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Mitos



Autor: Luisa Bermúdez





Mitos: 



         Según Pattanaik, Devdutt (2003) en el libro "Mitología hindú", hay dos maneras de definir lo que es el mito: "Primero, como una idea sagrada que se hereda a través de las generaciones; segundo, como conceptos absurdos, irracionales y fantásticos sobre el mundo, que apelan a mentes poco sofisticadas." Sin embargo, menciona después que ambos no son más que "dos caras de la misma moneda" debido a que el concepto vendrá definido por el punto de vista que adoptemos. En este caso, debemos recordar que los mitos de una mayoría son la religión de otra mayoría, "lo sagrado proviene del reino de la fe, no de la razón; del mito, no del logos". 



     Entendiendo esto, podemos afirmar que en la cultura Hindú (y en otras tantas) existe una variedad de mitos para explicar los orígenes, y a veces un mismo texto contiene más de un mito. Los más antiguos se encuentran en el Rig Veda, el primero de los cuatro Vedas, escrito por diferente autores a lo largo del tiempo. Posiblemente, estos vedas fueron escritos 1000 años a.C. 




     Los himnos védicos son cantos de alabanza dirigidos especialmente a un buen número de dioses antropomorfos. El más divulgado de ellos es que la creación es el resultado del sacrificio por desmembramiento de Purusha (Hombre primordial) el primer ser, quien es todo cuanto existe. Según Doninger (p32) "Este hombre primordial no es transformado en las diversas formas de vida; él es siempre esas formas".



Concepto de mito, cita completa; Pattanaik, Devdutt (2003) en el libro "Mitología hindú". Edit: Kier.