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¡Que lo disfruten!

lunes, 11 de febrero de 2013

Poesía Bucólica


Publicado por: Erylid Coto
Poesía Bucólica



La poesía bucólica surge a través de la necesidad del hombre por buscar en su vida la armonía  que emana la naturaleza, vista como el escape, floreciendo lejos de las ciudades (de los problemas). Ella está al límite de lo cotidiano; siempre llamada, siempre añorada por las civilizaciones.  La naturaleza como musa para muchos poetas deseosos de ella en sus letras, las cuales se han caracterizado por reflejar la vida del campo; la vida de los pastores, con sus costumbres y sus deseos más íntimos, conectados siempre a la natura. 



Para los hindúes, la natura no solamente es generadora de paz, sino que es considerada sagrada. Algunos elementos de ella representan a los dioses, tal es el caso del río Ganges, que tiene su representación en la diosa Ganga por lo que le rinden culto y respeto. También está la vida del ermitaño, que es todo aquel que se aparta de todos (la sociedad), y lleva una vida solitaria en el bosque, convive con la naturaleza, cuidándola y respetándola, se relaciona con ella, pero su fin es netamente religioso, al igual que el asceta. No es de extrañarse que surgieran poetas hindúes inspirados en su medio ambiente, siendo este tan importante para ellos.


 Poeta Bucólico Hindú
  Jayadeva: (s. XII). 



En su vida temprana, comenzó a predicar la fe y el amor del Señor Krishna. Se convirtió luego en un compositor de Himnos y poemas hindúes. Su obra más importante es el poema Gita Govinda, compuesto por 12 cantos, 24 cantinelas, y 265 slokas.

 El Gíta Govinda

El término Govinda, es otro nombre que se le da a Krishna, y significa el protector de la tierra, de las vacas y/o de los sentidos. Va dedicado a esta deidad en su etapa pastoril.

 Este poema, narra los cantos a la vida, a la naturaleza, al amor, a la divinidad, a la devoción, y a la inspiración poética del escritor. La historia se centra en Radha, una Gopi (pastora) que se caracteriza por una profunda devoción y amor a  Krishna (el oscuro), el octavo avatar de Vishnú, que a su vez es Hari (preservador del universo), muy mencionado en el poema. Además, a Radha, se le considera la encarnación de la diosa Lakshmi, la esposa de Vishnú, y por tal motivo, siente el deseo de estar al lado de Krishna. No obstante, Jayadeva, juega a lo largo de todo el poema, con el deseo amoroso-religioso, cargado del erotismo que ambos desprenden, claro está, sin que Jayadeva se deje de excluir como autor, como devoto, y como exaltador de su propia creación literaria. Un ejemplo de ello, se puede apreciar en las siguientes citas del Gita Govinda:


Canto I. Sloka 3.: "Si inspirado por Hari, tu pensamiento saborea la voluptuosidad literaria, si el arte de los juegos amorosos suscita tu curiosidad, escucha entonces-suaves, fáciles, adorables- esta retahíla de palabras de Jayadeva, la elocuencia en persona".


Canto I, Cantinela 4, sloka 8: ¡Que esta cantinela de Jayadeva, relato maravilloso de las diversiones secretas de Keshava en los bosquecillos de Vrindánava, reparta alegría, gracioso y glorioso! 

Canto IV, Cantinela 9, sloka 8: ¡Que este canto expresado por Jayadeva procure la felicidad a los devotos de Keshava! 

Canto VI, Cantinela 12,sloka 8: ¡Ojalá este lenguaje de jayadeva el poeta provoque en las personas de gusto un gozo extremo! 


Canto VII, Cantinela 13, sloka 8:Que la palabra del poeta Jayadeva, que se refugia a los pies de Hari, habite en vuestro corazón, como una mujer joven. Docta y delicada. 


Canto VII, Cantinela 14, Sloka 8: ¡Que estos cantos de Jayadeva sobre los placeres de Hari mitiguen los pecados de la Edad de Kali!


Canto VII, Cantinela 16; sloka 8: ¡Que, con estas palabras de Jayadeva, Hari os penetre en el corazón! 

Canti XI, Cantinela 20, sloka 8: ¿Que este himno de Jayadeva, más rico que un collar de perlas, más bello que las jóvenes bellezas, permanezca continuamente en los labios que fijan sus corazón en Hari!

Canto XII, Cantinela 23, sloka 8:¡Que este himno de Jayadeva donde se anuncia en cada palabra el gozo del Enemigo de Madhu produzca en las personas honradas la diversión y el encanto de las emociones voluptuosas!

Canto XII, Cantinela 24, sloka8: A las palabras de Jayadeva, brillante adorno.

De esta manera, Jayadeva. nos invita a su poema, de forma directa, sutil, y halagador (a él mismo y a su creación poética), despierta el interés y la seguridad de sumergirse en el poema, tras mantener su halago e importancia a lo largo de la obra, y no por casualidad, aparece en casi todas los slokas 8,  siendo ese número el correspondiente al avatar de Vishnú "Krishna", además, se da a sí mismo la función de mediador entre el devoto y el dios, a través de sus hermosas palabras o cantos, que recuerdan ese poder divino.


En cuanto a la naturaleza:

Canto I, Cantinela 3, sloka 8: Jayadeva dice: “Prosperidad para este dicho, pensamiento esencial del venerable Hari, descripción estética de la primavera, imitación fiel de las pasiones amorosas: ahora es cuando Hari retoza, en la primavera deliciosa; juguetea con las muchachas, oh amiga, lejos de la que está sola”. 


Canto I, Cantinela 3, sloka 1: "La rama del lavanda palpita; frecuentándola se enternece el hálito de Malaya; los enjambres de abejas se entremezclan con los cuclillos que cantan en los bosquecillos.

Canto I, Cantinela 3, sloka 4: (...) Los enjambres de abejas liban en abundancia de flores entre los bosquecillos de vakula.

Canto I, Cantinela 3, sloka 6: (...) ¡el jazmín nuevo y sus ramilletes de tan dulce fragancia! Hasta el corazón de los ascetas enloquece; los jóvenes son tus amigos naturales, oh primavera.

Canto I, Cantinela 3, sloka 7: Estremecida, la liana del atimukta abraza al mango de yemas rizadas, de pelusa erizada. En los bosquecillos de Vrindávana circula por todas partes el Yamuna, de aguas purficadoras.

Jayadeva hace énfasis en la estación de la primavera, por ser esta la estación más hermosa, la más colorida, la más juvenil, la más alegre,  en definitiva, la más parecida al amor, en la que las flores juegan un papel de órganos sexuales de las plantas, las abejas representan esa parte masculina que fecunda, y el ambiente primaveral se vuelve afrodisíaco con las lavandas los jazmines, y el purificador río que regenera, da vida a todo el escenario armonioso donde transcurren los amoríos de  Krishna y Radha: 

Canto VIII, Cantinela 17, sloka 8: Jayadeva canta la elegía de una amante engañada en su placer y extenuada. Escuchadla, oh sabios, es dulce como el néctar; es más difícil de alcanzar que la propia morada de los dioses.

Es una historia de amor, de dolor, de infidelidad. Es el amor de la amante por el amado que se divierte con las otras a las orillas del río Yamuna, y  decide alejarse de él, aunque esté sufriendo por su amor, pero  una amiga, motiva a la amante a encontrarse con su amado. Esta amiga, cumple la función de mediadora entre ambos, es una especia de celestina hindú, a la que se le denomina: Duti o mensajera en relaciones amorosas, y tiende a ser una compañera y amiga fiel, capaz de dar buenos consejos y dar entusiasmo a la amada.

Por medio de esta Duti, Radha se anima y fija una cita con Krishna, pero este nada que llega y la amiga o duti, al percatarse del retraso, la anima diciéndole:


Canto V, Cantinela 11, sloka 10: (...) Oh ingenua, todo retraso carece de fruto: he aquí el instante encantador de la cita.


Pero Radha, dominada por la desilusión, se dejó abatir:


Canto VI, Cantinela 12, sloka 10: (...) Un océano de pasión la sumerge; se acurruca, ojo de gacela, en el éxtasis. 


Radha no hizo más que pensar que su amado había sido seducido por una mujer, y se imaginó todo el acto gozoso del amado con esa otra. Por lo tanto, le respondió a su amiga lo siguiente:

Canto VII, Cantinela 16, sloka 9: "Tú que recreas el amor, viento del sándalo, cálmate. No me agotes más, oh brisa, con tu rudeza. Suspiro de las criaturas, cuando hayas colocado a Mádhava ante mí, entonces llévate mi suspiro.


Canto VII, Cantinela 16, sloka 10: Cuando el amor me penetra, como un enemigo me tortura la proximidad de las amigas, como un fuego el viento de las nieves, como un veneno los rayos del néctar. Entonces, puesto que Él no tiene piedad, mi corazón vuelve a agitarse violentamente, pues, Él es cruel para los ojos de loto, y desencadenado.


Canto VII, Cantinela 16, sloka 11: Aviva mi ardor, hálito de Malaya; Arquero de los cinco daros, arrebátame la vida: a mi casa no volveré. ¿Por qué tu paciencia, oh Yamuna. hermano del Óbito? ¡Vierte tus olas sobre mis miembros para que disminuya la quemazón de mi cuerpo!


Y como Jayadeva lo reafirmaba, Radha estaba desanimada por las malas flechas del amor, privada del placer sensual, reposaba en la desesperanza, e inflaba su corazón de orgullo. 


Sin embargo, la duti no dejó de insistir y convencerla para otro encuentro, otra cita en la que Krishna sí asistiría necesitado del amor de Radha:

Canto X: (...) Hari se le acercó y, con sollozos de placer en sus palabras, le dijo:

Canto X, Cantinela 19, sloka 1: (...) tu rostro atrae mis miradas como la luna atrae a las perdices (...) dame de beber el vino del loto de tu rostro.


Canto X, Cantinela 19, sloka 3: Tú eres mi ornamento. tú eres mi vida. Tú eres para mí la perla del Océano de los nacimientos.

Canto X, Cantinela 19, sloka 5: Que tu ramillete de piedras preciosas centelle entre las copas de tus senos y llene de colores la región de tu corazón; que tu chal cruja sobre la amplia redondez de tus caderas; ¡que proclame los dictados del amor!


El amor que profesa Krishna se va intensificando en un radiante juego lujurioso de unión en el placer, él dice que ella es todo para él, que es su vida, que no pueden estar separados porque en su corazón sólo está ella, es decir, que a pesar de que su amor es tan grande para darle a las otras, ella es la que consume su corazón:


Canto X, Cantinela 19, sloka 9: (...) en este corazón ocupado tan sólo por tus caderas y tus senos opulentos y que no tiene lugar para ninguna otra cosa, no entra nadie más que el inmaterial Amor.

Canto X, Cantinela 19, sloka 10: ¡Oh ingenua, dame un mordisco despiadado con tus dientes! ¡Átame con las lianas de tus brazos! ¡Con tus senos macizos aplástama, oh cruel, despierta mi gozo!

Canto X, Cantinela 19, sloka 11: Cara de luna, tu ceja arqueada aparece como la negra serpiente que enloquece espantosamente a la juventud; y para destruir el miedo de los jóvenes tu labio tiene filtros mágicos, ambrosía y alcohol.

Krishna estaba ardiendo en amor por Radha, pero ella aún orgullosa, permanecía callada ante los deseos de su amado que la esperaba en la cabaña, y no se decidía a ir, entonces una amiga la motivó para que se terminara de acercar a la cabaña, y gozara del más dulce amor que se les desbordaba a ambos, y como Radha no podía ocultar el efecto de las flechas de kama (Dios del amor), que le recorría por todo su cuerpo, acabó por dirigir sus pasos al recinto de su pasión. 

Krishna al contemplarla en su cabaña, le dijo:

Canto XII, Cantinela 23, sloka 5: Ofréceme el jugo del néctar de tus labios, oh coqueta, resucita como a un muerto a tu esclavo; su corazón está absorbido por ti; el fuego de la separación hace arder su cuerpo; nada le distrae.


Desde entonces, el juego del amor ardiente se inició a mil colores y olores embriagantes que hicieron florecer los corazones prendidos de Radha y Krishna con tan sin igual erotismo:

Canto XII, Cantinela 23: sloka 10. Dos brazos lo dominan, el peso de los senos lo aplasta; las uñas lo desgarran; las mordeduras hieren la copa de sus labios; choca con el bloque de las caderas; una mano lo echa hacia atrás asiéndole los cabellos; unos labios de efluvios melosos lo embriagan: el amado encontró en ello no sé qué saciedad de bienestar: ¡Oh, qué extraños son los caminos del Amor!

Canto XII, Cantinela 23, sloka 11: Marca de amor: embrollo de los juegos de voluptuosidad en las primeras fintas. Ella utiliza todos los actos de violencia para vencer al amado y se le abraza desde encima con frenesí. Pero sus senos se envaran, la liana de sus brazos se afloja, su pecho jadea, sus ojos parpadean. ¿Cómo el placer de la virilidad podría dárseles bien a las mujeres?


Canto XII, Cantinela 23, skola 12: Las uñas estrían de rosa su pecho; el sueño le oscurece los ojos; la púrpura de sus labios se ha diluido; las trenzas están deshechas.

Canto XII, Cantinela 23, sloka: 14: Miradas con los ojos entreabiertos; sonrisa ingenua; bajo el jadeo continuo de la pasión, gritos de amor indistintos y confusos; los dientes se descubren, su luz baña los labios; su respiración hace ondular sus senos, que Él coge a brazadas; a causa del placer, el cuerpo de la bella joven de ojos de gacela se queda sin fuerzas y, gozando, Él le besa el rostro.




Al fin culminaba así la separación de dos almas que no podían vivir el uno sin el otro sin que el corazón se les incendiara de amor, como es más una unión del devoto con el Dios, que en su fe, desea alcanzar el absoluto, recordando que Radha era una devota de krishna, se le entregó por completo, en una entrega desbocada, salvaje, apasionada, dando el todo por/para el/su todo... Su amor se colindaba entre lo erótico y mítico a la vez, ya que, un devoto, con débil fe,  se siente igual de abatido y perdido como Radha, y cuando el devoto logra avivar su fe y dejar el orgullo y la soberbia a un lado, entonces puede comulgar su alma a Él, puede lograr esa unión con el Dios. Ser uno con la divinidad.
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Fuente:

  •  Jayadeva. GITA GOVINDA. Versión castellana de Esteve Serra. Los Pequeños Libros De La Sabiduría.


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