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¡Que lo disfruten!

lunes, 4 de marzo de 2013

Hinduismo y budismo en los cuentos del vampiro




 



Autor: Yendelki Pérez




Elementos hinduistas y budistas de los cuentos del vampiro.

     En primer lugar, se hace necesario marcar los límites entre el hinduismo y el budismo reconociendo al segundo como una especie de “hijo” del primero, dado que surge de éste. No obstante, veremos en este “hijo rebelde” algunas características que lo diferencian y separan de su padre de manera aparentemente irreversible.

      El Maestro DeRose se refiere de la siguiente manera: “El budismo es una herejía del hinduismo.” En este sentido, cabe destacar que el concepto de herejía entendido bajo la doctrina cristiana no tiene nada que ver con la entendida bajo esta otra cultura hinduista: “la herejía se entiende cuando una religión o secta discorda de la doctrina que constituyó el tronco principal.”¹

     De esta manera, el hinduismo demuestra la gran tolerancia que lo identifica permeabilizando conocimiento de otras religiones y fortaleciéndose por encima de estas. El hinduismo ha estado, durante siglos, aprendiendo de cada religión que llega a ella. Por esto, es una cultura más que una religión, se nace siendo hinduista. Para sus fieles el mundo material es sólo una ilusión de la diosa “Maya” y la verdad absoluta es incomprensible para la mente humana. Absolutamente todo ser viviente forma parte del “UNO” y es por ello que en la rueda de las reencarnaciones, Samsara, hay una idea igualitaria de reencarnación; es decir, el alma puede reencarnar en cualquier forma viviente dependiendo del Karma acumulado. El fin último es el autoconocimiento y la liberación del ciclo de las reencarnaciones, el Moksha.

     Por otro lado, el Budismo mantiene un pensamiento parecido, es obvio sabiendo que surge del hinduismo, sin embargo, la búsqueda del estado último, el Nirvana, es más necesaria e inmediata y para ello el budismo desecha todo lo que es inconstante. La doctrina budista está profundamente marcada por el ascetismo y no reconoce ninguna de las imágenes tan veneradas por el hinduismo así como tampoco reconoce las divisiones sociales y su idea del karma se centra en la acción-reacción más que en un cúmulo de acciones “buenas” y “malas”.

¹ del libro del Maestro de Rose: “Orígenes del Yoga antiguo” editado por la editorial Kier.



      En segundo lugar, es igualmente necesario decir que un rasgo general de la literatura es su carácter social; el cual es imposible desligar debido a que quien escribe lo hace bajo su propio ideal respondiendo a cuestiones sociales propias o de la generalidad.  Entendiendo esto, veremos que la literatura producida en la India, país tan multicultural, está impregnada de estos idearios tan propios de su gente.

      A continuación se señalarán algunas características del imaginario colectivo resaltadas en los cuentos del Vampiro.

       Los cuentos del vampiro son veinticinco cuentos (25) relatados por este intrépido personaje al rey  Trivikramasena mientras intentaba atraparlo para recuperar el cadáver que el vampiro había tomado. En estas historias el vampiro pone a prueba la sabiduría del rey realizando preguntas de agilidad que el soberano responde, en su mayoría, de manera lógica obviando motivos personales que interfieran con la interpretación. Esta estructura puede recordar a la más básica de los cuentos y lecciones del budismo en el que a través de historias se busca y demuestra el verdadero aprendizaje del alumno. En contra posición, la estructura de la literatura hindú que se ve en sus más grandes clásicos es diferente; en ellas el alumno es quien pregunta insistentemente a su maestro sobre los grandes misterios de la vida.

      En cuanto a características propias del hinduismo dentro de los cuentos encontramos algunas bastante claras como las siguientes:

(1)    En los cuentos hay presencia de los dioses: menciones y claros señalamientos a estos: Kama, dios del amor; los Gandarvas, cantantes celestiales; las apsaras, ninfas celestes; Indra, dios védico de las lluvias; Gauri, Krishna, encarnación de Vishnú y Shiva; además de algunos rituales propios del hinduismo como el samdhya, ritual matutino o los ritos de hospitalidad tan conocidos. También se ve reflejado en aspectos como la presencia de hechiceras, de elementos mágicos, sacrificios, transformaciones y hasta maldiciones propinadas por los dioses.

(2)    A nivel un poco más detallado, el hinduismo aparece reflejado en el trato de las personas y su división social puesto que el budismo niega toda clasificación de estas. En los cuentos vemos recurrentemente la figura de reyes y príncipes además de algunos brahmanes.

(3)    Se distinguen elementos de prejuicios en cuanto algunas creencias de esperar el “momento indicado” como se ve en el cuento uno.

(4)    Además de todo lo anterior hay estructuras bastante parecidas a las de sus grandes obras: el rey cazador que se enamora de una doncella, los exilios al bosque, los sabios ascetas y otros detalles parecidos.

       Por otro lado, los elementos budistas son mucho más sutiles como por ejemplo el comportamiento desapegado de sus acciones que se diferencia en algunos personajes como en el ladrón de la segunda historia contenida en el cuento tres. En esa misma historia se puede diferenciar levemente el concepto de karma, más parecido a esta doctrina budista, cuando la esposa es sancionada por mentir sobre su marido, e incluso el castigo que se le pretendía realizar a éste por maltrato a su mujer nos coloca otro elemento ya que ambos tienen el mismo peso sobre la sociedad; lucha que se ha mantenido en la India durante algunos años.

     En otras historias se puede ver de igual manera una especie de linealidad en cuanto al tema de las castas como en el cuento número uno, por ejemplo, cuando el hijo del rey se enamora de una doncella que pertenece a otra casta pero a él no le importa.

      Hay personajes avariciosos, codiciosos, ladrones, fieles, amables, incomprendidos y otros tantos que sólo nos recuerdan que realmente los límites entre una doctrina u otra son simples teorías. El hinduista sabe que cada acción suya acumula buen karma o mal karma pero no deja de hacer y retar el dharma, eso no lo hace menos creyente, sólo que para él habrá un momento en alguna de sus reencarnaciones en que podrá disminuir el peso de ellas. El budista, por otro lado, sólo ve un causa y efecto y el momento de alcanzar el Nirvana es el ahora, es una doctrina mucho más espiritual. Y aunque parezca difícil, ambas tienen también puntos de acuerdo y términos comunes con modificaciones del significado.
     Sin duda ambas demuestran ser el cúmulo de siglos de creencias. Ninguna surgió de  la nada y cada una a su manera marca a sus creyentes, practicantes y conocedores.

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